Según Hawkins, “la aceptación es el nivel donde se toma conciencia de que la fuente de la felicidad está dentro de uno mismo. El amor no es algo que otro nos da o toma de nosotros, sino es algo que se crea dentro”. Cuando no nos autoaceptamos completamente, una parte de nuestro ser se autorrechaza. Si nos autorrechazamos por nuestra imagen (pensamos que somos feos, chaparros, gordos o muy flacos, etc.) o nos autorrechazamos por algo que hemos hecho, una parte de nosotros está debilitando o destruyendo el fundamento psicológico que nos mantiene vivos y sanos. Como resultado de esto, somos infelices, no nos amamos a o no nos valoramos (baja autoestima) y podemos, inconscientemente, crear situaciones que sabotean los objetivos o metas de nuestra vida.
Si no nos podemos aceptar tal como somos, además de rechazarnos nos juzgamos y criticamos constantemente. El autorrechazo es un emoción poderosa que se puede transformar en nuestro peor enemigo, y al vivir un infierno personal e interno creamos autopresión o estrés interior, desesperación o nervios, miedos, relaciones violentas (violencia doméstica), adicciones (al cigarro, al alcohol, drogas, comida, etc.), obsesiones, celos, depresión y enfermedades.
Si en nuestra infancia fuimos devaluados por nuestros seres queridos, maestros o cuidadores con frecuentes mensajes negativos como “no haces nada bien”, “no eres como tu hermana o hermano”, “eres bueno para nada”, etc. y no supieron diferenciar entre lo que realmente somos (identidad) y lo que hicimos (comportamiento), nuestra autovaloración o autoestima se verá muy afectada y será la fuente de todos nuestro problemas como adultos. Si no te aceptas a ti mismo como adulto y crees que no te mereces algo en tu vida o no eres suficientemente bueno para tenerlo, te sabotearás. El saboteador es la parte de nosotros que nos hace hacer todo lo contrario de lo que deberíamos estar haciendo para lograr lo que queremos o deseamos. Por ejemplo: si queremos perder peso, hacemos dieta y ejercicios por un tiempo prolongado, y nos sentimos bien, orgullosos de nuestros logros, pero un día, sin saber cómo, dejamos de hacer ejercicio y sin control comenzamos a comer en grandes cantidades y esto nos hace sentir muy mal, sin poder personal, decepcionados, abatidos, culpables y sin ánimos o deseos de intentarlo de nuevo (“tiramos la toalla”), pensando que no podemos lograr lo que realmente queremos; todo esto es el producto del saboteador interno, que es la parte de nosotros
que está herida o que sufre.
Necesitamos trabajar nuestra autoestima, aceptarnos tal como somos. La autoestima no es innata, se aprende, se cambia, se modifica, se aumenta y se puede mejorar. Si tenemos la autoestima sólida, nos podemos aceptar y aceptar que la vida a veces puede ser difícil, que habrá bloques en el camino, que podemos cometer errores, que habrá gente a la que no le gustemos (y eso está bien; no podemos complacer a todos), pero siempre haremos lo mejor que podamos con nuestras habilidades y mejores deseos.
Con la Técnica de la Liberación Emocional usted puede liberar las causa de su baja autoestima, traumas y conflictos emocionales no resueltos, que le impiden aceptarse. Esta técnica es rápida, segura, respetuosa y muchas veces sorprendentemente efectiva.
Graciela G. Baugher, CCHt. Cofundadora y miembro de la Alianza por la Educación y Salud de los Hispanos. 303-775-9060. www.gracielabaugher.com.