Podemos definir los celos como un estado emotivo ansioso que padece una persona, caracterizado por el miedo a la posibilidad de perder lo que se posee o se tiene o se debería tener o se cree tener, ya sea en amor, poder, imagen social o profesional, etc.. La mayoría de los individuos entiende por celos un sentimiento obsesivo, confuso, paralizador y controlador, causado por el temor o miedo a que la persona que ama prefiera a otra en su lugar. Los celos abarcan un amplio espectro de la vida, podemos tener celos de nuestro hermano o hermana, de un amigo, de un compañero, de nuestra pareja, celos profesionales, etc.
Los celos en la pareja pueden ser en pequeñas dosis o saludables. Cuando son exagera-dos o excesivos se tornan enfermizos y pueden llegar a causar un dolor irreparable o incluso la muerte. Existen varias teorías sobre el origen del celo; algunos especialistas piensan que es universal e innato; otros señalan que este sentimiento es de origen cultural o un “estatus” social. Podemos pesar, por lo tanto, que estas sensaciones de celos pueden ser un producto de nuestra condición de seres humanos o pueden ser manifestaciones de un comportamiento adquirido y heredado a través de nuestra cultura, o ambas.
Los celosos pueden ser muy conflictivos, egoístas, desconfiados, envidiosos, irritables, intolerantes, controladores, obsesivos e irracionales. A la persona celosa se le dificulta controlarse, desea controlar a la pareja de forma continua y sospecha de todos sus actos (busca pruebas que la delaten en su ropa, cartera, correos, teléfono celular, etc. y a veces, si no existen estas pruebas, las inventa). Además, tiene baja o débil su autoestima y tiene dificultad para valorarse a sí mismo por las pérdidas afectivas en su niñez, ocasionadas por sus padres (poco valorativos de las virtudes y dones de sus hijos, exigentes y muy críticos) y por los patrones afectivos o de comportamientos mal aprendidos (modelos poco útiles a seguir). La persona celosa actúa impulsivamente o de forma inadecuada con la pareja o cónyuge; puede ser agresivo (verbal o físicamente), crítico y una vez que se ha dado cuenta de su comportamiento irracional se arrepiente y se disculpa, repitiendo este ciclo una y otra vez, lo cual deteriora la relación. También, la persona celosa (celos delirantes) se puede sentir abandonada, menospreciada y burlada, y en algunos extremos puede perseguir con odio a la persona “amada” sin
vacilar en atacarla.
Los celos patológicos, irracionales o delirantes pueden provocar: - Trastorno del sueño o insomnio. - Alteraciones mentales como pensamientos obsesivos, homicidas o suicidas. - Trastornos de la alimentación como bulimia o falta de apetito. - Emociones muy intensas como coraje o rabia (ocasionando injusticia contra la otra persona), tristeza (sensación de pérdida), ansiedad (sensación de amenaza real o irreal). Los celos son destructivos y pueden ser una herencia para sus hijos; ellos pueden copiar el comportamiento y tener muchos problemas en el futuro con la pareja (se les hace difícil mantener una relación estable y sana).
Graciela G. Baugher, CCHt. Cofundadora y miembro de la Alianza por la Educación y Salud de los Hispanos.
303- 775-9060. www.gracielabaugher.com