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La gratitud es el reconocimiento de un beneficio o favor que alguien nos ha hecho. También la podemos definir como la virtud por la cual una persona reconoce interior y exteriormente los regalos recibidos y trata de corresponder con algo por lo que recibió.

Cuando estamos agradecidos de corazón, tenemos una fuerte disposición interna que nos mueve a expresar en palabras o en obras nuestro sincero agradecimiento. Científicamente está demostrado que somos energía; el producto final del metabolismo celular es energía. También se ha demostrado que el sentir gratitud o estar agradecido aumenta o eleva la frecuencia y las vibraciones de la energía positiva en nuestro cuerpo, la expresión de nuestra cara cambia, los ojos brillan más, sonreímos, nos sentimos alegres y satisfechos. Los pensamientos y sentimientos que emitimos cuando no estamos agradecidos son negativos (resentimientos, celos, carencia, necesidad, insatisfacción, etc.) y bajan la frecuencia de nuestra vibración (nos sentimos mal e infelices).

La gratitud incluye tres elementos en el proceso:

1.- Reconocimiento de que un regalo o favor ha sido recibido. Reconocer lo que ha llegado o está llegando te da una sensación de bienestar. La persona desagradecida o ingrata no reconoce este nivel o lo pasa por alto. 2.- Apreciación expresada en agradecimiento, ya sea en palabras o en obras. 3.- En cuanto sea posible, regresar de alguna manera lo que se te ha dado de forma gratuita, sin ninguna obligación de parte del dador.

La gratitud es necesaria para entrar en una relación auténtica con Dios o con las personas que nos han dado algo. Cuando damos no debemos esperar reconocimiento o agradecimiento, porque si no lo recibimos nos llenamos de resentimiento, rencor o coraje. La gratitud puede cambiar tu vida, tus ideas, tu energía (a positiva) y darte plenitud y satisfacción. Un buen ejercicio para practicar el agradecimiento es hacer una lista de las cosas por la que estamos agradecidos; si piensas que no tienes qué agradecer porque eres pobre o porque no tiene un carro o un buen trabajo, etc., da gracias por las cosas más simples, como poder ver, oír, caminar, etc. Revisa tu lista frecuentemente y agrégale más cosas si gustas; esto elevará tu energía dándote una sensación de bienestar y atraerás más cosas positivas a tu vida. Si te aferras a lo que no tienes o a tus problemas o necesidades recibes más de esto, porque lo atraes con tus pensamientos. La gratitud acerca
la mente a la armonía. Cuando agradeces estás más conciente de lo que te está pasando; reconoces e incrementas el nivel de conciencia.

Como padres debemos enseñar o educar a nuestros hijos a ser agradecidos; la persona agradecida es bienvenida, apreciada, estimada, respetada y querida. La educación empieza por casa. Mientras más agradecemos, más recibimos. El país donde vivimos es un país muy próspero. Llama a reflexión que este país se paraliza una vez al año por tradición y cultura todos los últimos jueves del mes de noviembre para dar gracias (“Día de Acción de Gracias”). Esta fiesta se celebra con reuniones familiares donde se prepara un banquete y se ofrece una oración de gracias.

Graciela G. Baugher, CCHt. 303-775-9060. Cofundadora y miembro de la Alianza por la Educación y Salud de la Comunidad Hispana. www.gracielabaugher.com

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