|
Por Graciela Baugher La depresión clínica es una invalidez emocional muy común, que afecta el organismo, el ánimo y la manera de pensar. Es una enfermedad molesta y difícil de comprender; la persona que la padece se siente incomprendida, sufre interiormente, siente angustia y miedo, generalmente no sabe lo que le está pasando y desea morir. La depresión puede ser considerada como uno de los males de la época, al igual que la obesidad o el sobrepeso. La obesidad es una enfermedad crónica causada por factores conductuales, sociales, metabólicos y psicológicos. Se puede definir como un exceso de grasa con relación al peso, debido a un consumo excesivo de comida y a un estilo de vida sedentario o ambos. Esta enfermedad puede estar asociada a otras enfermedades y ocasiona una disminución en la esperanza de vida (depresión). Más de 30% de las personas en este país tiene problema de sobrepeso, otro 25% está preocupado acerca de su peso y la mayoría de estas personas han tratado algunos tipos de dietas sin ningún resultado a largo plazo. A medida que el peso del cuerpo se eleva, baja la autoestima y aumenta la culpa y no solamente crea un problema estético, sino que también se compromete el funcionamiento orgánico. Cuando la persona se siente fracasada en los intentos de perder peso termina frustrada, impotente, desanimada, fuera de control, etc. Su autoestima y confianza en sí mima se ve afectada, pudiendo caer en depresión. La persona deprimida se siente aislada, concentra toda su energía en sí misma, es incapaz de restablecer contacto con el mundo exterior y pierde el interés en las cosas que le gustan, perdiendo el sentido por la vida. Psicológicamente hablando, hasta que no se descubra la razón por la cual comemos en exceso, el intento de bajar de peso va a fracasar, ya que sólo el 1% de las personas que tratan los síntomas y no la causa pueden lograr el peso ideal y mantenerlo así por cierto tiempo. Las personas con problemas de sobrepeso generalmente dicen que comen para satisfacer necesidades emocionales; por lo tanto, la parte emocional juega un papel muy importante en el sobrepeso (hay una relación muy estrecha entre la emoción y el comer). El comer nos hace sentir bien y esto lo aprendemos en la primera etapa de nuestra vida; cuando somos un bebé conectamos el amor con la comida; el niño puede sentir el cobijo, cuidado, amor y cariño de la persona que lo alimenta (la madre o el cuidador). También, el bebé se programa a que cuando llora por hambre, lo alimentan y se calma. La comida puede calmar las emociones. Hay una lista de razones por las cuales podemos comer en exceso o sin sentir hambre. Por ejemplo: - Si una persona no tiene afecto físico o emocional, lo pude sustituir por la comida. - Se puede premiar con comida por hacer las cosas que no le gusta hacer, o “si no me gusta algo que está pasando, me lo trago”. - Nos podemos llenar de comida para llenar el “vacío emocional” (vacío que experimentamos en la niñez). - Nos medicamos al comer, sentimos que la emoción negativa se va temporalmente. - Podemos comer por rabia o coraje (nos calma), por soledad (la comida, la mejor amiga), por aburrimiento (distrae), por ansiedad (tranquiliza), por dolor físico (consuelo), por traumas sexuales profundos (protección a la intimidad, no nos sentimos atractivos con sobre peso), por miedo al rechazo, etc. - Razones culturales: fiestas, patrón familiar, etc. Graciela G. Baugher, CCHt. 303-775- 9060. www.gracielabaugher.com
|
|