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Algunas personas experimentan cambios de estado de ánimo serios con los cambios de estación, especialmente en el invierno. A estos síntomas se les conoce con el nombre de Depresión Estacional o Depresión Invernal. Esta condición se puede presentar en la niñez, la adolescencia y al inicio de la etapa adulta, disminuyendo a medida que la persona envejece. Es más común en el sexo femenino, en las personas con parientes que han experimentado depresión o en las personas que viven en latitudes mayores, donde los días son más cortos durante los meses de invierno. Se cree que ciertas personas son más sensibles que otra a las variaciones de la luz solar. Las personas presentan más sueño o somnolencia diurna, irritabilidad, fatiga o cansancio, dificultad de concentración o para pensar claramente, aumento del apetito y, en los adultos, disminución del deseo sexual. Si sospecha que su hijo o hija tiene este tipo de depresión, hable con su médico. Los médicos y los profesionales de la salud mental pueden hacer una evaluación detallada y diagnosticar esta condición (el hipotiroidismo, hipoglucemia, mononucleosis y otras condiciones, como fatiga extrema, cansancio y cambios en el sueño y el apetito). Los niños y adolescentes pueden presentar los primeros síntomas de esta depresión con un cambio en el comportamiento o desgano por los estudios, disminuyendo el ritmo de trabajo en los deportes o en las tareas diarias. Los padres pueden pensar equivocadamente que el hijo no se está esforzando o está flojo por falta de motivación e interés. Por esto, es importante que los padres se informen sobre estos cambios estacionales y busquen ayuda, para evitar la impaciencia y las frustraciones con sus hijos. Si su niño o adolescente ha sido diagnosticado con Depresión Estacional, usted puede ayudarlo de la siguiente manera: Infórmese sobre el trastorno, resuma los puntos más importantes y explíquele a su hijo de una manera sencilla. - Pase un poco de tiempo adicional con su hijo, haga cosas sencillas que no requieran de mucha energía (léale un libro, vean una película juntos, etc.). Su atención, cuidado y compaña es importante para él o ella. - Anime a su hijo a pasar tiempo al aire libre, a hacer ejercicios o caminen juntos diariamente. - Tenga paciencia; los síntomas no desaparecen inmediatamente y su hijo puede no reaccionar con alegría a sus esfuerzos por ayudarlo. - Auxílielo con sus deberes escolares o de trabajo. Hable con su maestro. - Ayúdele a comer bien, la dieta es muy importante. Aliéntelo a comer frutas, granos y verduras, evitando los carbohidratos simples y meriendas con mucha azúcar. - Mantenga una rutina de sueño; es recomendable que el niño se acueste a dormir a la misma hora todos los días. - Hable con él o ella, comuníquese, permita que le hable sobre lo que está sintiendo. - Tome esta situación en serio y si sospecha que su hijo padece de esta depresión, llévelo al médico lo antes posible, para un diagnostico diferencial y tratamiento. Graciela G. Baugher, CCHt. 303-775-90 60. www.gracielabaugher.com
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