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Después de ese discurso dan ganas de elegir a Barack Obama como presidente. ¡Ah caray! Espérate tantito. ¿Que no es ya el presidente? Sin duda el martes dejó en claro que es un extraordinario orador, que lee de maravilla el teleprompter y que tiene la capacidad de hacernos creer que las palabras que salen de su boca efectivamente él las escribió. Para serle sincero, le aplaudí varias veces porque partes de su discurso me emocionaron e inspiraron. De hecho me hizo recordar al joven Barack que escuché por primera vez durante la Convención Nacional Demócrata en 2004, cuando dio el discurso principal durante la nominación de John Kerry. Pero desde entonces han pasado ocho años y durante tres de estos Obama ha sido el presidente. El martes ofreció un discurso que ha sido calificado de populista; un discurso lleno de ideas que de nuevas no tienen absolutamente nada y, que de continuar siendo eso, simples ideas, dejan de manifiesto que el presidente no cuenta con el liderazgo y la experiencia necesaria para convertirlas en hechos. Obama culpa atribuye la inacción al obstruccionismo republicano, y me canso de que en gran medida tiene razón. No por nada el republicano es acusado de ser el partido del no. Es cierto que la derecha se monta en su macho y con tal de llevarle la contra al presidente y a los demócratas se ha negado a aprobar iniciativas para el bien común. Pero aquí es donde también Obama ha fallado. Como presidente no puede lavarse las manos y echarle la bolita a la oposición. ¿Por qué no ha podido convencer a John Boehner, Mitch McConell y demás con ese gran carisma y palabras bonitas que casi me hacen creer el martes que el país está de maravilla? Un presidente negocia; sabe cuándo exigir y cuándo ceder. Vaya, juega al estira y afloja, y no sólo apuesta al hecho de que cae bien, tiene una gran sonrisa o una gran voz para cantar R&B. + * * * Ganar a toda costa parece ser la norma durante las primarias republicanas. Y una vez que surja un ganador, supongo que la esperanza es que la gente, y la campaña de Barack Obama, tengan mala memoria y se olviden de todo lo que se ha dicho. A pesar de que Rick Santorum terminó alzándose con la victoria en Iowa, y Ron Paul ha recaudado suficiente dinero como para seguir dando lata en este ciclo de primarias, todo parece indicar que la pelea por la nominación republicana a la presidencia es entre Mitt Romney y Newt Gingrich. Después de la sorprendente victoria de Gingrich en Carolina del Sur, la campaña de Romney sacó, podríamos decir literalmente, su artillería pesada. El domingo, en el programa “Meet the Press”, de NBC, Chris Christie, el gobernador de Nueva Jersey y principal aliado de Romney, abiertamente y sin pelos en la lengua dijo que Newt es una vergüenza para el partido republicano, ya que fue prácticamente despedido de su cargo como presidente de la Cámara Baja por sus mismos correligionarios, multado con cientos de miles de dólares por violaciones al código de ética y, seguramente, por haberle puesto el cuerno a su mujer. Por su parte, Gingrich insiste en que Romney no es más que un moderado de Massachusetts, cuyo propio programa de salud sirvió de modelo para el Obamacare, y que sus propuestas, como la migratoria, por ejemplo, son inhumanas porque “pensar que una abuela se va a autodeportar muestra que no se preocupa por el aspecto humano de la gente que está aquí”, además de acusarlo de ser un candidato que vive “en un mundo de cuentas bancarias de Suiza y las Islas Caimán”. Lo que pretendo subrayar con esto es que en estos momentos se dice lo que sea con tal de manchar la imagen del rival. ¿Pero qué va a pasar cuando uno de estos dos sea el candidato republicano a la presidencia? De llegar a ser Gingrich, ¿qué diría Christy cuando los comerciales de la campaña de Obama se centren en lo que dijo de Newt? O si gana Romney, ¿cómo podrá Gingrich convencer al electorado estadounidense de que Mitt es la cara del conservadurismo o que no ha hecho nada malo porque después de todo está en todo su derecho de guardar su lana donde se le pegue la gana? Pero ni qué más decir, ¿quién no sabe que la palabra política es sinónimo de hipocresía?
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