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Le confieso que de vez en cuando se me corta la inspiración y sufro porque siento que no tengo absolutamente nada interesante de qué escribir. Esta semana, como ya se imaginará, me pasó. Pensé en escribir sobre mis propósitos de año nuevo, pero la verdad es que no hay nada más choteado que eso por estas fechas. Además, donde no los logré cumplir lo que menos desearía es haberlos dejado por escrito. Después me pregunté si en mi última columna de 2011 en verdad debería aburrir a mis lectores escribiendo sobre las diferencias entre un “caucus” y una primaria durante un ciclo electoral, tal y como amenacé que haría durante nuestro programa de radio el martes, o si tendría que exponer las razones por las que un candidato como Ron Paul podría dar la sorpresa cuando arranque el 3 de enero en Iowa la carrera por la nominación republicana. Pero no se preocupe y siga leyendo. Al final llegué a la conclusión de que si cualquiera de mis radioescuchas realmente quiere enterarse de lo que es un “caucus” lo puede leer en Wikipidia y, sobre Paul, pues ya nos estaremos ocupando si es que efectivamente da la sorpresa en Iowa. El caso es que para el martes por la tarde, con mi “deadline” encima, seguía sin la más mínima idea de qué escribir. ¿El fin de la Tebomanía?, no, porque así como no es justo construirle un altar a un jugador tras dos o tres buenas actuaciones, tampoco lo es destruírselo porque le interceptaron cuatro pases en su último partido. ¿Sobre Barack Obama y Hillary Clinton, nombrados nuevamente como el hombre y la mujer más populares?, francamente tampoco, ya que esas son tonterías si tomamos en cuenta la crítica situación por la que atraviesa el país y la imagen que se tiene de Estados Unidos en el extranjero. ¿Los ataques terroristas en Irak o en Nigeria?, híjole, la verdad es que aún reina en mí el espíritu navideño, y lo que menos quisiera es deprimirme escribiendo sobre gente incapaz de tentarse el corazón, por lo que también rápidamente se me quitaron las ganas de ponerme a pensar en lo que quisiera escribir sobre la advertencia de la DEA de que los narcos mexicanos están atormentado a negociantes hispanos en Estados Unidos. Ante mi desesperación, me puse a revisar información con la esperanza de encontrar algo que me inspirara lo suficiente como para dedicarle mi columna y… pues nada. Vaya, ni siquiera la nota de la nueva campaña de la Coalición de Colorado por los Derechos de Inmigrantes para unir a familias separadas tras una deportación me hizo sentir esas ganas de oprimir sin cesar las teclas de mi computadora, y mire que por lo general me inspiro cuando me ocupo del asunto migratorio. (Quizá sea por el hecho de que en más de una ocasión hemos visto con tristeza como el argumento de impedir la separación familiar, por más bonito y noble que sea, está destinado al fracaso). Pues ya es miércoles y sé que en EL HISPANO esperan mi material y yo sigo en las mismas. A ver: la nueva amenaza de Irán. El tour de Van Halen…. Cómo veo con lágrimas en los ojos derretirse la pistita de hielo que intenté construir en el jardín…. En fin, tras el fracaso, mejor me limito a desearles lo mejor para ya el inminente 2012.
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