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Da vergüenza vivir en el Condado Arapahoe sabiendo que tenemos a un juez capaz de reducirle la fianza a un auténtico parásito de la sociedad como Patrick Sullivan, por el simple hecho de que supuestamente alguna vez fue buen alguacil. Me pregunto si don William Sylvester me perdonaría un “ticket” de tránsito si lo convenzo de que alguna vez ayudé a una viejita a cruzar la calle. No sé, ni me importa, si Sullivan ya salió de la cárcel que estúpidamente lleva su nombre después de que Mr. Sylvester le redujo la fianza de 500 mil a 50 mil dólares. Lo que sí sé es que dentro de nuestro sistema jurídico hay quienes obviamente no tienen la piel lo suficientemente gruesa para ser jueces. Sylvester se dejó apantallar por las palabras de los ingenuos que han llamado a Sullivan héroe y fueron tan brutos que hasta nombraron una cárcel en su honor, e ignoró por completo la gravedad de sus delitos. (Vea la Página 8-A) * * * Lo que nadie se ha preguntado después de que Herman Cain anunció que se retiraba de la contienda por la nominación republicana a la presidencia es: ¿regresará todo el dinero que sus simpatizantes donaron a su campaña? ¿A poco no es una buena pregunta? Y es que digo, haya sido mucho o poco lo que recibió el fundador de “Godfather’s Pizza” en su intento por derrocar a Barack Obama, no creo que sea justo decir “ahí nos vemos cocodrilo” sin rendirles cuentas a quienes lo apoyaban. Y es más, a poco no es una pregunta que debería hacerse cada vez que cualquier candidato a cualquier cargo público decide tirar la toalla. Piense en esto: a sus campañas llegan carretadas de dinero como para que tranquilamente y de repente digan adiós sin más ni más y sin que nadie se preocupe por después averiguar en qué se gastó ese dinero, qué compromisos se echaron encima a cambio de esas contribuciones y, ahora, cómo planean cumplir dichos compromisos desde afuera del ruedo político. Quizá usted piense que no es su problema, ya que después de todo el compromiso sería entre el otrora candidato y sus solapadores. Sin embargo, siento decirle que no siempre es el caso, tal y como pudimos ver con Cain. Millones de personas, muchas de las cuales jamás tuvieron la intención de apoyar al aparente “ladies man”, desembolsaron una buena lana cuando se tomó la decisión de que lo comenzara a proteger el Servicio Secreto. ¿Cuánto dinero? Jamás lo sabremos, a menos de que algún día a alguno de los reporteros que cubren campañas políticas se le ocurran mis preguntas. Email: saboreandolanoticia@yahoo.com
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