|
Si un hombre mete su mano bajo la falda de una mujer con la intención de tocarle sus genitales y después con su otra mano agresivamente intenta mover la cabeza de la misma mujer hacia los de él, me imagino que lo menos que la auténtica víctima de una agresión sexual diría en ese momento es: “¡usted sabe que tengo novio!”. Yo supondría que la dama, si no se atreve en ese momento a agarrar a cachetadas al depravado hombre, por lo menos sí le recordaría a su madrecita. Pero no, aparentemente eso ocurriría sólo si el nombre de la agredida no es Sharon Bialek. Sharon Bialek es la cuarta mujer que acusa a Herman Cain de acoso sexual. Pero a pesar de que se merece el reconocimiento por ser la primera en dar la cara públicamente, en mi opinión su acusación perdió toda credibilidad al momento que abrió la boca en la conferencia de prensa que ofreció junto con su famosa abogada, Gloria Allred, el lunes pasado. Conste que no estoy defendiendo a Cain, quien quizá debería irse despidiendo de sus aspiraciones a convertirse en presidente de Estados Unidos, aun cuando, bueno, como nos dejó saber Bill Clinton, para ser comandante en jefe no es requisito serle fiel a tu mujer o respetuoso del sexo femenino. A lo que voy, sin embargo, es a que esta señora Bialek antes que nada debió haber denunciado a Cain hace 14 años, cuando ocurrió el supuesto incidente y, si Cain en realidad le metió tremenda manoseada, supongo que a doña Sharon no le indignó mucho que digamos, ya que, según ella misma dijo el lunes, y por cierto en un tono coquetón, lo detuvo con un simple “¿Qué está haciendo? ¡Sabe que tengo novio!”. No sé a usted, pero a mí me late que si ese fue el argumento de Bialek para enfriar a Cain, donde no hubiera tenido novio igual y deja que el entonces presidente de la Asociación Nacional de Restaurantes se saliera con la suya. Pero bueno, reconozco que a discusión no está la moral de Sharon Bialek, sino los supuestos avances sexuales de quien busca ser el candidato republicano a la presidencia. Si este escándalo arruinará sus aspiraciones pronto lo sabremos. Entre tanto, continuemos disfrutando de lo que es la entretenida y autentica novela titulada “Camino a la Casa Blanca”. * * * Protestan contra la “codicia corporativa” y se hacen pasar por anticapitalistas, pero como podemos ver, quienes dicen ser parte del “99 por ciento” no reprochan sino más bien envidian tanto al malvado “1 por ciento” que ahora hasta quieren ser como ellos; vaya, quieren convertirse en empresarios. El fin de semana nos enteramos de que hay quienes quieren convertir en marcas registradas los lemas “Ocupemos Wall Street”, “Somos el 99 por ciento” y otros que se han inventado los que se autobautizaron como los “indignados”. O sea que esto de oponerse al capitalismo, a las corporaciones y a todo lo que huela a hacer dinero por tus pistolas no es más que todo un cuento chino. Porque no crea que solicitan registrar sus marcas para producir en masa camisas, playeras, gorras o tazas de café y botones para luego repartirlos proporcionalmente y sin costo alguno entre los presentes. No, la tirada es ser dueños de los nombres para poder vender los productos y hacerse ricos con los lemitas. Aquí, a diferencia de lo que exigen, sólo unos cuantos harían dinero. Nada de distribuir las ganancias. Nada de distribuir la riqueza. Bola de hipócritas, diría yo. Email: saboreandolanotica@yahoo.com
|
|