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¡Cuidado con el León!

¡Cuidado con el León!

Roberto Martinez
Saboreando la Noticia

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¡Vaya que en este país estamos consentidos y queremos consentir aún más a futuras generaciones!
Seguramente usted ha escuchado de los niños africanos que atraviesan montañas y cruzan ríos infestados de cocodrilos para llegar a la escuela. Es más, a lo mejor usted fue uno de los millones de niños que en diferentes partes del mundo deben caminar grandes distancias muertos de frío o calor, o agarrar dos o tres camiones para finalmente llegar a su colegio después de haber salido de su casa una ó dos horas antes. Pero no aquí, no. En el área metropolitana de Denver caen apenas tres copos de nieve y suspenden las clases. Se imagina lo que pasaría si viviéramos en Alaska. Jamás habría clases, hombre.
Cuestión de seguridad, dicen unos. Las autoridades escolares se protegen así contra demandas frívolas, dicen otros. Argumentos válidos, sin duda. ¿Pero qué no acaso de esta manera estamos convirtiendo a una ya de por sí generación de consentidos en una generación de dependientes? Con razón después la juventud sale a plantarse a las afueras de parques a exigir que todo se les ponga en charola de plata.
En mi opinión, la palabra sacrificio está desapareciendo poco a poco del diccionario estadounidense, y cada vez hacemos más para que nuestros hijos valoren menos lo que tienen. Porque supongo que los niños africanos que llegan a su salón de clase después de que los correteó un león aprecian más la oportunidad de una educación que cualquiera de nuestros hijos.
* * *
No entiendo por qué la insistencia en comparar la lucha por una reforma migratoria con la lucha por los derechos civiles del siglo pasado. Habiendo tantos argumentos sólidos a favor de los inmigrantes, es incomprensible que grupos pro inmigrantes y políticos continúen sacando a colación esta tan fácil de rebatir comparación. Y es que, digo, basta con que alguien diga que los indocumentados, a diferencia de los negros, llegaron voluntariamente al país, para ponerle fin a la discusión.
Comprendo que por el hecho de que el estado de Alabama, donde se inició el movimiento de derechos civiles, es ahora el estado con las leyes migratorias más severas, para grupos que abogan por los indocumentados y funcionarios públicos, como el representante Luis Gutiérrez, sea más cómodo lanzar de nuevo al ruedo las dizque similitudes entre los movimientos, pa’ ver si ahora sí pega, que ponerse a pensar en una nueva estrategia para
presionar a favor de una reforma migratoria.
Permítame repetirle una de mis muchas ideas: Una campaña mediática con la que al pueblo estadounidense se le informe del costo por cada deportación, por ejemplo.
Echele números: 400,000 deportados a $12,500 cada uno, ¿cuánto es?
* * *
Creo que en los viejos tiempos las mujeres se sentían halagadas cuando un caballero les lanzaba un piropo. Supongo que si su jefe o supervisor les llamaba “linda”, lo tomaban como un elogio; como un gesto cariñoso y nada más. Pero ahora, ¡cuidado!, y más si tu plan es algún día buscar la presidencia de Estados Unidos.
¿Si o no?, Herman Cain.

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