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Lección

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Roberto Martinez
Saboreando la Noticia

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Vaya que el grupo de estudiantes republicanos de la Universidad de California en Berkeley le dio una cucharada de su propio chocolate al congreso y al gobernador de ese estado. Organizar una venta de galletas y ponerles precio en base al color de la piel, etnia y sexo del comprador es una extraordinaria manera de protestar la nueva propuesta de admisiones a las universidades.
El grupo rechaza una propuesta de ley enviada al gobernador, Jerry Brown, que permitiría a las universidades públicas tomar en cuenta raza, etnia y sexo en la admisión de estudiantes. Un claro caso de las injusticias que irónicamente causa lo conocido como acción afirmativa.
Los estudiantes republicanos dijeron que venderán sus galletas y pastelillos con precios de acuerdo al color de la piel, sexo y grupo étnico: Si eres blanco o caucásicos, la galleta te costará 2 dólares; para asiáticos $1.50; a hispanos se les cobrará 1 dólar; a negros 75 centavos y a indígenas o nativos americanos, sólo 25 centavos, además de que a las mujeres, por el simple hecho de ser mujeres, se les ofrecerá un descuento adicional de 25 centavos, por lo que las descendientes de Pocahontas o Jerónimo podrán comer galletas gratis.
Como ya se ha de imaginar, el resto del cuerpo estudiantil de esta liberal casa de estudios dijo que la venta de repostería es racista y discriminatoria.
Es más, hasta sometieron a votación el asunto entre los llamados senadores estudiantiles y los 19 miembros del “senado escolar” condenaron la venta.
Repito, para mí simplemente se les dio una cucharada de su propio chocolate.
* * *
Todos nos hemos reído de las respuestas que dan las concursantes en los certámenes de belleza, porque siempre desean lo mismo: acabar con la pobreza y paz para el mundo.
Esa parte del certamen de belleza da risa, porque a pesar de que las respuestas que dan las señoritas sin duda son nobles, jamás se les da tiempo para que expliquen cómo lograrían cumplir su deseo.
Pero al fin y al cabo qué importa, porque si nos ponemos a ver concursos de belleza, lo que menos nos interesa son las ideas filantrópicas de las hermosas jóvenes. Pa’ que nos hacemos, hombre; en lo que nos fijamos, sobre todo los caballeros, son completamente otras cosas.
Lo que es increíble, sin embargo, es que lo mismo ocurre hoy en día en los debates presidenciales.
Además de que
todos y cada uno de los candidatos republicanos a la presidencia,
-bueno, quizá menos Newt Gingrich y Ron Paul- parece que pretenden ganar votos en base a su “look” y no por sus ideas, los moderadores de estos debates han comenzado, supongo que por flojos, a hacer las mismas preguntas absurdas que se les hacen a las concursantes de belleza y, para acabarla de amolar, no les dan el tiempo suficiente a los candidatos para que ofrezcan una respuesta clara o concreta.
La semana pasada, durante el debate en Orlando organizado por FoxNews y Google, Bret Baier les pidió a todos los precandidatos que en 30 segundos expusieran su plan para resolver los problemas que afronta el país.
Al igual que cuando veo Miss Universo, me ganó la risa. Y es que, digo, se imagina qué maravilloso sería si bastaran 30 segundos para explicar la manera de resolver un problema; cualquier problema.
Email: saboreandolanoticia@yahoo.com

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