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Cuando se discuten propuestas para reducir el déficit fiscal que enfrenta el país, el argumento de algunos en contra de eliminar el impuesto sobre la renta, para reemplazarlo con un impuesto fijo sobre la venta, o “flat tax”, como se le conoce en inglés, es que, a diferencia del rico, el pobre usa más dinero de su sueldo para cubrir sus necesidades, por lo que proporcionalmente terminaría pagando mucho más en impuestos que los más acaudalados. Le explico más adelante. Durante la presentación de su plan para solucionar el serio problema del déficit, el presidente Obama calificó el código tributario estadounidense de injusto, e insistió que todos los estadounidenses debemos comenzar a pagar lo que “justamente nos corresponde”. Don Barry, quien pareciera que el lunes más bien ofreció un discurso de campaña, se inspiró en lo que ha estado diciendo el multimillonario Warren Buffet, quien sostiene que paga una tasa de impuesto menor que la de su propia secretaria, e insiste en que los multimillonarios como él deberían pagarle más al fisco. Como no soy un experto en leyes fiscales, no puedo ni darle la razón ni decir que estoy en desacuerdo con Buffet o el presidente. Lo que sí puedo hacer, es compartir con ustedes lo que dicen quienes presumen saber de este asunto: Sobre el caso de Buffet, cuando dice que paga una tasa de impuesto menor a la de su secretaria, aparentemente se refiere al pago del impuesto corporativo, el cual, según comprendo, es el impuesto que pagan inversionistas sobre el ingreso obtenido precisamente de sus inversiones y que efectivamente es menor. La secretaria de Buffet, por su parte, paga impuestos sobre los ingresos que recibe por su sueldo, el cual, de acuerdo a informes, es de unos $60,000 al año. Aquí, lo que Buffet podría hacer para reducir el déficit fiscal que enfrenta el país, y para que la situación de su “secre” no sea tan injusta, son dos cosas: mandarle voluntariamente más dinero al Tío Sam, y darle un mejor aguinaldo a su secretaria, quien, le aseguro, ha de trabajar más duro que él. En cuanto a Obama, si en realidad no pretende librar una lucha de clases, sino aplicar las matemáticas, como chistosamente dijo durante su “speech”, lo que debería hacer para reformar el injusto código fiscal y eliminar todas las lagunas que él mismo dice han permitido a los pudientes no pagar lo que les corresponde, es estudiar la propuesta del impuesto fijo sobre la venta. Le decía que el argumento en contra es que los pobres usan más dinero de su sueldo para cubrir sus necesidades. Esto es cierto. Si una persona que gana unos $3,000 dólares al mes se gasta $2,900 en sus necesidades básicas, en base a sus ingresos estaría pagando en impuestos un porcentaje mayor al que pagaría una persona que gana $15,000 al mes y necesita $7,000 para cubrir sus gastos. De cualquier manera, yo le veo más ventajas que desventajas, ya que de esta manera todos nos convertimos en personas físicas, o sea, contribuyentes. Se elimina para todos el “income tax” y se aplica, por dar un ejemplo, un IVA del 20 por ciento. Si yo compro un televisor de $1,000, le estaré mandando al Tío Sam $200; y si Buffet sale a comprar una tele, lo más probable es que será una de $10,000, por lo que estaría cumpliendo con su sueño de pagarle más al fisco. Por otro lado, de esta manera también estarían pagando lo que justamente les corresponde aquellos que viven de transacciones en efectivo, como los micro traficantes de drogas o las prostitutas y, cheque el dato, hasta los inmigrantes indocumentados, a los que se les acusa de no pagar impuestos.
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