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Barack Obama les fue a decir el lunes a miembros del Consejo Nacional de la Raza que “conoce el dolor que causan las deportaciones”. Pero a menos que Barack Sr. haya sido obligado a regresar a Kenia por las autoridades migratorias cuando el pequeño Barry era a penas un niño, dudo que sepa lo que se siente que te separen de tu padre. Digo, una cosa es que tu papá decida por su cuenta regresar a su país de origen y dejarte solo con tu mamá, y otra, muy diferente, que te quedes sin uno de tus padres porque lo corrieron del país. Pero bueno, le pasamos el comentario, porque de una u otra manera el presidente se identifica con quienes sufren las consecuencias de la separación familiar. Sin embargo, lo que sí difícilmente le debemos pasar al presi es que reconozca que las leyes migratorias son defectuosas y, aún así, se niegue a hacer uso de su autoridad para evitar, por ejemplo, la deportación de jóvenes que llegaron al país traídos por sus padres. Mire, inmediatamente después de que Obama aseguró que trabaja a diario para “aplicar leyes defectuosas” de la manera más humana, indicó que algunas personas quieren que ignore al Congreso y cambie las leyes por su cuenta. ¿Pues cómo no?, me pregunto yo. Si él mismo reconoce que las leyes son defectuosas, cómo se atreve a no hacer nada. ¡Caramba! ¿Qué nos dice esto de su carácter moral, de su supuesta sensibilidad ante el dolor de los indocumentados, de su capacidad para liderar o de su gran poder como presidente del país más poderoso del mundo? No sé usted, pero si yo sé que algo está mal, hago todo lo que esté a mi alcance para evitar que cualquier persona se vea afectada o caiga víctima de lo que estoy consciente que está mal. Barack Obama tiene la autoridad discrecional para conceder estatus migratorios extraordinarios o postergar la deportación de extranjeros sin antecedentes criminales. Y tan los tiene, que republicanos en el congreso han presentado una iniciativa para retirárselos. Ahora, ¿por qué no ha emitido una orden ejecutiva para acabar con las deportaciones? Pues dice, que dizque porque a pesar de que la idea de hacer cosas por su cuenta es muy tentadora, así no funciona nuestro sistema. Pero así no funciona nuestro sistema ahorita. Porque ya verá cuando esté a punto de dejar la presidencia, sea en 2012 ó cuatro años más allá, la cantidad de perdones presidenciales que por sus pistolas dará a quienes sin duda son auténticos delincuentes y hasta criminales. Esa sí que es la autoridad discrecional que se le debería retirar al presidente. * * * Los estadounidenses tienen mil excusas para portar y tener armas de fuego. La más común: que tienen una pistola en casa para defenderse en caso de que se meta un ratero. Pero piense en lo que mi amigo Juan Carlos Pinzón escribió en su cuenta de Twitter: “Incidentes reportados en el mundo en los que personas amadas se defendieron de rateros este fin de semana: 0. Personas muertas a manos de un armado y enfurecido civil este fin de semana: 110… y contando”. Acaso hay que decir algo más. * * * Y, por último, yo quisiera saber si el alcalde de la ciudad neoyorquina en las Cataratas del Niágara también se desvelaría para casar a Juan con María a las 12:01 de la mañana., o si en la Gran Manzana el registro civil abriría cualquier otro domingo para que contrajeran matrimonio Pedro y Alma. ¿O qué?, ¿acaso sólo lo hacen, como ocurrió este pasado domingo, si se trata del matrimonio entre Juan y Pedro, o si María quiere casarse con Alma? Email: saboreandolanoticia@yahoo.com
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