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De acuerdo al diario The New York Times, la estrategia que la administración Obama ha decidido adoptar para combatir la inmigración ilegal es la de castigar a los empleadores y no necesariamente al trabajador indocumentado. Esta semana el periódico neoyorquino indicó “que en una clara ruptura con las políticas de la era Bush, el número de causas penales contra los trabajadores inmigrantes no autorizados se ha reducido drásticamente en los últimos dos años”. No cabe duda de que el Times tiene muchos recursos y que seguramente puso a sus incontables reporteros a investigar cifras y datos que respaldan lo que dice. Yo, sin embargo, me pregunto si la calculadora del prestigioso diario está funcionando bien, ya que hace apenas unas cuantas semanas nos enteramos de que bajo la presidencia de Barack Obama se estableció un nuevo récord en el número de deportaciones. Si mal no recuerdo, en su momento la noticia principal en EL HISPANO fue que en 2010 se deportó a 393 mil personas. Por otro lado, The New York Times también señaló que se han llevado a cabo menos redadas, por lo que a mí se me ocurre una sola pregunta: ¿cómo te explicas tantas deportaciones, si supuestamente hay menos redadas y los que según esto ahora enfrentan problemas con la ley son los empleadores y no los trabajadores indocumentados? La respuesta no la tengo, pero para mí, mientras siga habiendo tanta desproporción entre los que son regresados a su tierra natal y quienes dizque enfrentan hasta “80 años de cárcel” por contratar indocumentados, diga lo que diga The New York Times, Barack Obama, al igual que sus antecesores, sigue combatiendo la inmigración ilegal correteando a las ovejas y no al pastor. * * * Cada año, por estas fechas, recordamos el sacrificio de los valientes hombres y mujeres de las fuerzas armadas estadounidenses que lo dieron todo para ofrecernos las libertades y oportunidades de las que gozamos todos y cada uno de los que vivimos en este país. Y sí, esto incluye también a quienes viven ilegalmente en Estados Unidos. Por eso, les pido que reflexionemos y reconozcamos el sacrificio de tantos jóvenes y sus familias por lo que han hecho, hacen y harán por nosotros. Espero que haya tenido un feliz día del recuerdo, y que Dios bendiga a nuestras fuerzas armadas. * * * Y por último. Deseo compartir con todos ustedes la felicidad y orgullo que siento por mi hijo Daniel, quien la semana pasada cumplió 18 años de edad y se graduó de la preparatoria Cherokee Trail. Si de algo estoy convencido es de que Dios me bendijo con uno de sus ángeles. ¡Felicidades mi Dani! Nota de la redacción: Queridísimo Dani: Recibe de todos en EL HISPANO nuestros más cariñosos abrazos. ¡Felicidades!
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