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La pregunta que la gran mayoría se ha hecho en los últimos días es por qué el cuerpo de Osama bin Laden fue lanzado al mar. Y para serle sincero, tan pronto me enteré de este detalle yo fui uno de ellos. Sin embargo, entre más argumentos escucho sobre las razones por las que se tomó esta decisión, más me convenzo de que fue la correcta. Según informes, en el Islám, o en la ley musulmana, a los muertos hay que limpiarlos, envolverlos y enterrarlos o echar sus restos al mar cuando mucho 24 horas después de su muerte. Comprendo que lo primero que se nos viene a la mente, por tratarse del cuerpo de un auténtico asesino, es que no se merecía consideración alguna, o que si se envolvió en algo el cuerpo, ojalá hubiera sido tocino. Asimismo, sé que muchos hubieran preferido que Bin Laden fuera capturado vivo, condenado a muerte y luego colgado de cabeza en la Zona Cero en Nueva York. Pero mire, para empezar no somos como los musulmanes radicales, aunque la celebración que se desató tras conocerse la noticia de la muerte del árabe quizá nos rebajó un poquito a su nivel. Pero el caso es que si de por sí nuestros supuestos aliados en el mundo islámico no son nuestros grandes amigos, como claramente pudimos ver con los paquistaníes, lo que menos necesitamos hoy en día es echárnoslos encima insultándolos al exhibir el cuerpo sin vida de un hombre musulmán, por más que entre ellos mismos haya algunos que lo comparen con el mismo diablo. Y, por otro lado, permitir su entierro en algún lugar específico efectivamente habría sido una invitación a convertir ese lugar en una nueva Meca para sus seguidores dentro del fundamentalismo islámico. La decisión, en mi opinión, fue la acertada y por eso me quito el sombrero ante el presidente. Y que conste que le estoy echando otra flor a Barack Obama; porque a diferencia de otros que como yo no escondemos nuestro desacuerdo con algunas de sus políticas, soy capaz de reconocer cuando hace algo que merece nuestro agradecimiento y admiración. Ahora, hablando precisamente de esas políticas con las que no estoy de acuerdo con esta administración, el presidente Obama se reunió hace un par de semanas con líderes políticos, sindicales y religiosos, así como con ex funcionarios públicos, dizque para pedirles su ayuda en torno al tema migratorio. El jueves de la semana pasada, don Barry invitó a la Casa Blanca a hispanos famosos del mundo del espectáculo y la televisión, entre los que se incluyó gente de los medios, supuestamente para lo mismo. ¿Y qué se concretó en tan importantes reuniones? Pues ni idea. La gran noticia ha sido que se llevaron a cabo las reuniones, pero nadie parece saber qué se dijo, qué se planteó o qué se propuso. Lo único que sabemos es que en la primera reunión Obama desayunó con Arnold Shwarzenegger y Michael Bloombreg, entre otros, y que en la segunda se tomó fotos con piolín, los Stephan, Don Francisco y otros, como si eso debiera calmar a quienes estamos frustrados y francamente molestos con el presidente por su inacción ante el problema migratorio que enfrenta el país. Email: saboreandolanoticia@yahoo.com
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