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Con los hispanos siendo cada vez más… y contando, Estados Unidos se encamina a ser un país bilingüe. Sea oficial o extraoficialmente, en algún momento en esta nación se hablarán a la par el inglés y el español. La noticia es extraordinaria y, sobre todo, para quienes trabajamos en los medios de comunicación en español. Pero para el resto de la población, el temor que esto infunde quizá no sea del todo exagerado. Mire usted; el estadounidense común y corriente se ha dado cuenta de que quienes hablamos español en Estados Unidos estamos totalmente desconectados del resto del país. Sabe perfectamente que poco de lo que ocurre aquí nos interesa, que para quienes inmigramos la verdadera patria es la que dejamos atrás y que incluso para los nacidos acá la tierra que realmente se ama es la que vio nacer a sus padres. Esto, sin duda, representa un gran peligro para la sociedad estadounidense, ya que, de no verse un cambio, jamás habrá algo en común entre el estadounidense angloparlante y el estadounidense hispanoparlante. En países donde se hablan diferentes idiomas, lo que une a sus habitantes, o los identifica como ciudadanos de un mismo país, es su lealtad y amor a su nación. Vaya, su patriotismo. Pero eso no es todo; en naciones en las que mismos connacionales no pueden comunicarse entre sí, existe otro común denominador que ayuda a la unidad del pueblo: el interés por mantenerse al tanto de lo que ocurre en su patria, por lo que existen medios de comunicación en todos y cada uno de los idiomas que se hablan dentro de ese territorio. Pongamos a Canadá como ejemplo. Para empezar, el “French Canadian”, como se les conoce a los canadienses que “parle francais”, no son ni se sienten menos que los “Canucks”, que hablan inglés. Créame que tanto al canadiense de Vancouver como al de Montreal les enloquece el hockey sobre hielo, el tocino y la miel de maple. Asimismo, y este precisamente es mi punto, a este French Canadian de Montreal no le interesa más lo que pasa en París o diga Nicholas Sarkosy, que lo que pasa en Ottawa o diga el primer ministro, Stephen Harper. Y es más, le aseguro que si Barack Obama y don Nico visitarán la provincia de Quebec, por ejemplo, los diarios y noticieros de esa región no le darían más importancia o mejor cobertura a lo que diga o haga el presidente galo. Yo realmente creo que algún día llegará a ser así en Estados Unidos. Que así como en los medios de comunicación en español de Colorado se le va a dar una extensa y detallada cobertura a la visita de Vicente Fox a Boulder la próxima semana, llegará el momento en que la visita de otro ex presidente, digamos el de Corea del Sur, recibirá la misma atención por parte de los medios hispanoparlantes, porque lo importante y relevante no es de dónde provenga el ex mandatario o qué idioma hable, sino las razones por las que viene al lugar donde residimos. Email: saboreandolanotica@yahoo.com
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