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En los medios de comunicación habemos columnistas y comentaristas de opinión que no escondemos nuestras tendencias políticas. En Estados Unidos, como en el resto del mundo, en periódicos o programas de radio y televisión habemos tanto gente de derecha como de izquierda. Pero en este país, sin embargo, pareciera que los comentaristas conservadores firmaron un pacto de sangre con los republicanos, y que los liberales hicieron lo propio con los demócratas. Pongamos el caso de Libia como ejemplo. En los programas de radio hablada, dominados por aquellos tirados abiertamente a la derecha, no se ha dejado de criticar al presidente Barack Obama por su decisión de intervenir militarmente para salvar al pueblo libio de las garras de Muamar Gadafi, mientras que en los medios izquierdistas no se cansan de aplaudirle su muestra de liderazgo y compasión por el pueblo de aquel país del norte de Africa. Mire, si el caso de toda esta revuelta árabe no fuera tan delicado y complicado, el análisis de la cobertura tendenciosa daría risa. Pero aquí no sólo están en peligro las vidas de libios, sino que ahora también las de jóvenes estadounidenses. Politizar el asunto, y peor aún, que sean los medios los responsables de ello, es deplorable. Y es que, pregunto: ¿qué no es más que suficiente con políticos corruptos e hipócritas? El lunes por la noche, tras Obama hablar ante el Congreso y la nación para explicar las razones por las que nuestro país intervino en Libia, y reiterar, como subrayó EL HISPANO la semana pasada, que no comprometerá tropas en tierra, en MSNBC, en uno de sus programas progresistas, después de subir a Obama a la nube más alta que encontraron, se dedicaron a atacar a sus colegas derechistas que cuestionan el liderazgo, compromiso y experiencia del presidente. Ed Sholtz dijo que de haber sido el presidente George W. Bush quien ordenara la acción militar y diera esta misma explicación, los republicanos habrían ondeando las banderas estadounidenses al tiempo, que estarían defendiendo a capa y espada la misión “odisea del amanecer”. Y es cierto, Sholtz sin duda tiene razón. Sean Hannity, Rush Limbaugh y compañía estarían justificando y defendiendo a Jorgito. Sin embargo, le garantizo que si Bush efectivamente fuera aún el presidente, el mismo Mr. Ed, Rachael Meadow y el resto de los izquierdistas lo estaría fustigando por haber iniciado una nueva guerrita cuando tenemos tropas en Irak y Afganistán, y habrían sido los primeros en acusar a Bush de buscar su reelección , proteger sus propios intereses y hasta de pretender apoderarse del petróleo libio. ¡Qué clase de hipócritas!, ¿no?
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