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Japón no tiene que destruir los alimentos contaminados por la radiación procedente de las plantas nucleares dañadas por el sismo y tsunami. ¿Por qué no se los vende a Gadafi? Estoy convencido de que el tirano libio quisiera enviarles carne, pescado, frutas y verduras japonesas a los revoltosos en Bengasi, ¿o no? Lo que ocurre en Japón y Libia me ha hecho pensar en la naturaleza humana; de lo que somos capaces de hacer tanto para bien como para mal. En Japón, por ejemplo, el gobierno y las autoridades hacen todo lo posible para que el sismo y tsunami que azotó su nación hace un par de semana no cobre una víctima más. Hoy en día se lucha contra las secuelas de una aterradora fuga radioactiva, de la que su nación lamentablemente no es extraña a sus consecuencias. Y entre tanto, en otra parte del mundo, un auténtico loco ordena la aniquilación de su propia gente con tal de aferrarse al poder. ¿Quién puede olvidarse de lo que hizo Chile para rescatar a los 33 mineros atrapados cientos de metros bajo tierra unos meses atrás? Fue increíble ver como salían uno a uno los valientes hombres, y más aún cómo cada 15 ó 20 minutos estallaba la euforia porque se había salvado una vida más. Y, en contraste, vemos con asombro como con la mano en la cintura un hombre, un ser que difícilmente merece el calificativo de humano, da la orden de que se masacre de un solo golpe, como si se tratara de moscas, a quienes pretenden derrocarlo. Créame que Gadaffi quisiera que los cabecillas de quienes se han alzado en su contra quedaran atrapados en una mina, o que un sismo y tsunami acabaran con Bengasi, la ciudad ocupada por los rebeldes. Sé que Dios no se equivoca, pero a poco no habría estado bueno que en lugar de golpear la ciudad japonesa de Sendai, la madre naturaleza se hubiera encargado del palacio, la casa o el complejo fortificado de don Muamar. * * * Este es un llamado a mis colegas en los medios de comunicación en español en Estados Unidos: Tenemos la obligación de mejorar en todos los sentidos. Y si se preguntan por qué la importancia de que haya mejor calidad en contenido y programación, presten atención a lo que dice Wikepedia sobre el español en Estados Unidos: “El español es el segundo idioma con mayor número de hablantes en Estados Unidos, después del inglés. En 2009 casi 36 millones de habitantes lo hablaban en sus hogares, convirtiendo este país en el que ostenta la segunda comunidad de habla hispana más grande del mundo, después de México. Luego siguen las de España, Colombia y Argentina. Es el idioma extranjero más estudiado y la lengua madre de 2.1 millones de sus habitantes. El español es la segunda lengua más hablada en 43 estados y en el distrito de Columbia. Además, gran parte de las instituciones tienen el bilingüismo (inglés-español) como norma en sus sitios web oficiales. Un ejemplo de ello son las páginas cibernéticas del gobierno, la Casa Blanca o la Biblioteca Nacional de Medicina. Y, por último, la Academia Norteamericana de la Lengua Española está considerada como una de las instituciones con mayor influencia en la actual normativa del idioma español”. Sé que muchos nos hemos enfrentado a la falta de apoyo y visión de gerentes y ejecutivos de radio, televisión y prensa escrita, muchos de los cuales, increíblemente, ni siquiera hablan español. Pero hoy en día ya no podemos darnos el lujo de permitir que estos ejecutivos tengan secuestrado nuestro idioma. Llegó la hora de liberar el español de sensacionalismos, de amarillismos y del contenido “populachero” que deja mucho dinero, sí, pero que sólo alimenta la ignorancia. Email: saboreandolanoticia@yahoo.com
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