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De que hay racismo en Estados Unidos, lo hay. De que se discrimina, se discrimina. Pero en esta gran nación, cuando se demuestra que uno fue víctima de racismo o que fue discriminado de cualquier forma, las autoridades y el gobierno mismo responden. Obviamente es muy difícil saber si el gobierno y las autoridades salen a la defensa del discriminado por temor a que a su vez sean tachados de racistas, o porque efectivamente creen en aquello de que todo ser humano fue creado igual, tal y como dice nuestra constitución. Sin embargo, sea por lo que sea, se actúa y se toman cartas en el asunto. Y si no me cree, le comparto el primer párrafo de esta nota que me encontré el lunes: “El gobierno estadounidense ofrecerá más de 1,300 millones de dólares para compensar a agricultores hispanos y mujeres que demuestren haber sido discriminados por el Departamento de Agricultura (USDA por sus siglas en inglés)”. El resto de la nota señala que “la propuesta surge después de que el gobierno llegó a un acuerdo el año pasado con agricultores indígenas por denuncias similares, y el congreso aprobó fondos para una segunda ronda de compensaciones a granjeros de raza negra”. Y es que, de acuerdo al reporte, igual que los agricultores negros e indígenas, miles de hispanos y mujeres aseguran que las oficinas del USDA les negaron durante años préstamos y otras ayudas que habitualmente recibían granjeros blancos. Por supuesto que sería mucho mejor vivir en un país donde, en este caso, su Departamento de Agricultura no se fijara en el color de la piel del agricultor antes de aprobar préstamos u ofrecer ayuda. La buena noticia, de perdida, es que aun si ese día no llegara jamás, al menos en este país de vez en cuando sí se hace justicia. * * * Cuando se trata el tema migratorio en Washington, y recientemente en casi todas las legislaturas estatales, ¿cuál es la cantaleta de siempre de los republicanos? ¿Acaso no existe la necesidad de asegurar la frontera? Una y otra vez los republicanos dicen negarse a una reforma migratoria hasta que la frontera, particularmente la que compartimos con México, deje de tener tantos hoyos como el queso gruyere. Pues para eso se necesitan más, no menos, agentes de la patrulla fronteriza, por lo que es inexplicable que propongan recortes que eliminarían agentes. Si leyó la semana pasada EL HISPANO, se enteró de las justificadas críticas al plan de los republicanos por parte de senadores demócratas, quienes acertadamente calificaron el recorte como “un gigantesco paso hacia atrás en los esfuerzos por asegurar la frontera”. Si usted aún dudaba sobre el significado de hipocresía, aquí tenemos una clara definición. Siempre he dicho que estoy de acuerdo con la analogía que alguna vez expuso el comentarista conservador Sean Hannity: Si tienes un hoyo en el fondo de tu lancha, lo tapas primero y luego te pones a sacar el agua. Pero no, parece que eso ha quedado en el olvido y los republicanos ahora apuestan a la idea absurda de que entre más se le haga la vida imposible a los indocumentados, estos regresarán por sí mismos a sus respectivos países. Algunos lo llaman deportaciones voluntarias. Yo, más bien lo llamaría un sueño guajiro. Por favor, señores republicanos, no sean ingenuos; si no tapan el hoyo en el fondo de su lancha se van a hundir. Email: saboreandolanoticia@yahoo.com
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