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Me pregunto si el alcalde interino de Denver tampoco concedería más entrevistas por radio si acabara de publicar su libro “Boxing for Cuba”. Le aseguro que si Bill Vidal estuviera promoviendo su libro sobre las dificultades que enfrentó en su niñez siendo un inmigrante cubano, sus asesores estarían suplicándonos a los medios que lo entrevistáramos. Pero bueno, como alcalde de Denver ha de estar muy ocupado, a pesar de que estará al frente de la ciudad sólo por un ratito. Nos habían dicho que el señor habla español y que le daría mucho gusto saludar a la comunidad hispanoparlante de Denver. Ahora, sin embargo, jamás sabremos qué tan bien habla nuestro idioma y, por otro lado, ahora también tenemos una muy buena idea del porqué se hace llamar Bill y no Guillermo, ¿no cree? * * * Efectivamente, quien para muchos quisiera ser la persona más poderosa del mundo tiene tremendas piernas y no se avergüenza en enseñarlas. Finalmente vi parte del episodio de Sarah’s Alaska, donde la ex gobernadora de ese estado y ex candidata republicana a la vicepresidencia de Estados Unidos luce unos shortcitos que dudo algún día Hillary Clinton, por ejemplo, se atrevería a usar, por más que se lo ruegue don Bill. Para serle honesto, si he visto más de tres minutos de este programita en TLC podría estar exagerando. Francamente en nada me llama la atención saber cómo viven los Palin en Alaska y, mucho menos, porque sólo alguien con dos dedos de frente ha de creer que doña Sarah de verdad se pone a limpiar con un sepillo de alambre la lancha de lámina oxidada que usa su marido cuando dizque salen todos juntos a pescar. Lo que se ha de ver en el programa de Sarah Palin en tan verosímil como los casos en Laura de América o como se le llame ahora al show de la señorita Laura. La camioneta destartalada en la que se mueve la familia Palin en Wasilla no es de Todd, hombre; quizás sea de su jardinero, quien les presta la “troca” pa’que después ande diciendo Sarita que ella y su clan son gente común y corriente. Sé que lo justo sería ver aunque sea un episodio completo para, de manera objetiva, hacer una crítica del programa. Pero la verdad es que ni Cristina ni Laura ni Jerry ni Sarah me verán jamás la cara de tarugo con sus casos de la vida real. No sé si Sarah Palin pretenda buscar la nominación republicana para las elecciones presidenciales de 2012. Tampoco, si su programa de televisión le ayudaría o no a conseguir dicha nominación. Pero una cosa sí le digo: si la presidencia se ganara en base al “look” o al bronceado de las piernas, Estados Unidos estaría a dos años de tener a su primera Señora presidenta, porque… ¡wow!
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