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Barack Obama decía que quería la abolición de la ley “don’t ask, don’t tell”, pero ahora que se logró, le pide a su departamento de justicia que haga lo que sea para que no desaparezca. La ley del “no preguntes y no digas” fue creada en 1993, durante la administración de Bill Clinton, para que de una u otra manera los homosexuales pudieran enlistarse en el ejército. Antes de la ley, el departamento de defensa prohibía totalmente la entrada de gays a las fuerzas armadas y declaró que eran incompatibles con el servicio militar. Con su aprobación, quedó prohibido que los reclutadores preguntaran la orientación sexual de los postulantes y básicamente se le pedía a los que fueran homosexuales que la mantuvieran en secreto. La semana pasada la jueza federal de distrito, Virginia Phillips, declaró la ley inconstitucional, argumentando que viola la libertad de expresión y los derechos de los integrantes de las fuerzas armadas. La noticia fue bien recibida por grupos pro gay, y uno hubiera creído que la Casa Blanca estaría de fiesta. Pero no; inmediatamente se dio la orden de que el departamento de justicia apelara el fallo de la jueza. Si usted cree que es porque don Barack quisiera que se le acreditara a él y sólo a él la abolición del don’t ask, don’t tell, podría tener razón. Aparentemente el presidente estaría de acuerdo con el dicho que dice “él fin justifica los medios”, siempre y cuando él haya sido el responsable de los medios. De acuerdo a comentarios de quienes quedaron desconcertados tan pronto los abogados del gobierno apelaron la decisión de la jueza, a quien por cierto le aplaudieron haber logrado lo que el presidente y los demás políticos de Washington no pudieron, Obama no ha de querer que sea el poder judicial el que tome esta decisión, sino el congreso, o sea el poder legislativo, el que le ponga fin a esta ley. Mire, si fuera en realidad esa la razón, retiraría lo dicho contra el presidente, y de hecho lo felicitaría por oponerse a que se legisle desde las cortes. Sin embargo, lamentablemente cada vez le creo menos. Y mientras sean peras o sean manzanas, según informes este martes el departamento de defensa comenzó a aceptar reclutas abiertamente homosexuales por primera vez en su historia, pero eso sí, advirtiéndoles que la suspensión de la ley podría anularse en cualquier momento si el presidente, irónicamente, se sale con la suya. Email: saboreandolanoticia@yahoo.com
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