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Lo sagrado es la fecha. La disputa en torno a la construcción de una mezquita en la zona cero en Nueva York amenaza con provocar una ola de violencia justamente el día en el que respetuosamente deberíamos guardar silencio y, sin importar credo, unirnos todos en oración por las víctimas del 11 de septiembre de 2001. Sin embargo, este próximo sábado la ceremonia en la que se leen en voz alta los nombres de las casi tres mil víctimas que perdieron la vida ese día podría quedar opacada por manifestaciones a favor y en contra de la mezquita. Por un lado, en el mero corazón de Manhattan habrá quienes protestarán contra la insensibilidad del grupo musulmán, conocido como “Iniciativa Córdova”, y el cual insiste en construir su centro de oración y centro comunitario islámico a dos cuadras de donde estaban las Torres Gemelas, mientras que por el otro se unirán quienes defienden el derecho constitucional de este grupo a erguir su templo en propiedad privada, y quienes seguramente se preguntan qué tiene de sagrado un área de la gran manzana llena de licorerías, bares, clubes eróticos y tiendas que venden pornografía. Por mi parte, yo quisiera que el sábado, cuando se cumplan nueve años del peor ataque terrorista en suelo estadounidense, la gente salga a la calle en paz, porque de lo contrario ahora sí que lo que menos me importarán son los derechos constitucionales de un grupo u otro a expresarse libremente. Pedimos sensibilidad, ¿no? Pues comencemos con nosotros mismos. Seamos conscientes de lo que ese día significa. Ya habrá tiempo para manifestarse después. * * * Según informes, en este ciclo electoral se romperán récords en recaudación de fondos y gastos en las distintas campañas políticas. Casi 1,200 millones de dólares, de acuerdo a reportes periodísticos. Esto no sólo significa que efectivamente la clase política estadounidense es inmune a la recesión, como sugieren algunos analistas, sino que deja más que claros los beneficios de hacerse llamar servidor público. Pongamos como ejemplo a Meg Whitman: la señora Whitman, quien fungió como directora ejecutiva de eBay, es una empresaria a la que como ya verá le fue muy bien en el sector privado. Mrs. Whitman quiere ahora ser gobernadora del estado de California, por lo que planea inyectar a su campaña unos 104 millones de dólares de su propia fortuna. Tenga en mente que uno puede ser gobernador de California cuando mucho ochos años, si es que eres reelecto a un segundo mandato. Por otro lado, según la página electrónica ballotpedia.org, el salario del gobernador de California es de 212,179 dólares al año, por lo que, y aquí no hace falta ser un genio para calcularlo, la señora Whitman tendría que ser gobernadora de California por más de 490 años para recuperar su inversión. Email: saboreandolanoticia@yahoo.com
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