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Ya que no se pudo como presidente, pues de perdida como gobernador. Tom Tancredo decidió hace tiempo que desde un distrito congresional, por cierto a miles de millas de distancia de cualquiera de las dos fronteras, su lucha contra la inmigración ilegal era inútil. De ahí, que probara suerte como precandidato republicano a la presidencia en 2008. Sin embargo, tras unos cuantos meses del circo, maroma y teatro que son las campañas políticas, alguien le ha de haber dicho que se retirara de la contienda porque no tenía absolutamente nada que hacer nadando con peces gordos como John McCain, Mitt Romney o el mismo Rudy Gulliani. Desde entonces, la única oportunidad que se le abrió para mantenerse en el ojo público fue como vocero de una casa de inversión, que lo contrato para hacer un simple comercial de televisión. Pero ahora que la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, le ha robado el título del antiinmigrante “number one”, a Tancredo se le ha metido a la cabeza la idea de ser gobernador de Colorado a como dé lugar. Mire, es tal su desesperación por recuperar lo que le ha arrebatado Brewer, que está dispuesto a abandonar las filas republicanas y, tan pronto se concreten ciertos trámites legales, dice que anunciará su postulación como el candidato del “American Constitution Party”. Si usted jamás había escuchado de este partido, no se sienta mal. Para serle franco, yo tampoco. Es, no obstante, un partido supuestamente ultraconservador, cuya plataforma es medio radical. Y es que, digo, llama a la abolición de la administración federal de alimentos y medicinas, el IRS, los departamentos de educación y energía, la comisión federal electoral y una serie de leyes como las que protegen clínicas que practican abortos, entre muchas otras cosas más. Curiosamente, también dice que aun en nombre de la guerra contra el terrorismo no se puede andar ocupando naciones o invadiendo militarmente a países que no nos han hecho daño alguno, y critica que se use dinero del fisco para financiar gobiernos extranjeros. El caso es que con tal de llamar la atención, o quiza pa’que Brewer, Joe Arpaio y el consejo municipal de Fremont, Nebraska, no se olviden de que él es el mero mero cuando de combatir a indocumentados se trata, el buen Tom decide unirse a un grupo de extremistas, valiéndole sombrilla que al hacerlo le estará robando votos al candidato republicano, sea Dan Maes o Scott McInnis, y garantizándole el triunfo en las elecciones de noviembre al demócrata John Hickenlooper. Con razón alguna vez el entonces gobernador de Colorado Bill Owens dijo que Tom Tancredo era la ovejita negra del partido republicano. Email: saboreandolanoticia@yahoo.com
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