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Espero que ya haya leído la nota sobre la apretada agenda con la que se toparon legisladores al regresar de su “Spring Break”. Si no, por favor léala en la página 3-A para que se dé cuenta de cuáles son las verdaderas prioridades de nuestros representantes en Washington para lo que resta de 2010: La carrera “desarmamentista” con Rusia, la reforma financiera, la vacante que dejará el juez Stevens en la Corte Suprema de Justicia, la lucha contra el desempleo, mejoras al sistema de educación y, lo más importante, cómo reinventarse como políticos y qué nuevas promesas hay que sacarse de la manga pa’usar como plataforma en las campañas de reelección. Como se habrá dado cuenta, en ninguna parte de este reporte se menciona el tema migratorio. Ojalá y me equivoque, pero por lo que veo senadores y representantes tienen tantos pendientitos sobre la mesa, que uno de los asuntos de mayor importancia para el país parece haber quedado en el olvido. Y precisamente sobre el tema de la inmigración indocumentada, activistas pro inmigrantes están bastante molestos tras la publicación de un informe del Departamento de Seguridad Interna en el que se critica la administración de programas de colaboración entre el ICE y los departamentos de policía locales y estatales. Los defensores de los indocumentados dicen que con esta crítica de parte del departamento dirigido por Janet Napolitano se confirma su temor de que por años las autoridades federales de inmigración han reclutado a policías locales para identificar a indocumentados. Aclaro, de una vez, que no respaldo la idea de que los policías se conviertan en agentes del ICE, y de hecho apoyo a las jefaturas policiacas que se niegan a perseguir indocumentados bajo el argumento de que tienen otras prioridades como las de corretear a auténticos delincuentes. Sin embargo, me preguntaba si un policía debería tener la libertad de escoger a quienes detiene y a quienes no, o si incluso podría ignorar un crimen, delito o infracción porque en ese particular momento sus funciones son otras. Digamos que la asignación del día para el oficial Smith es esconder su patrulla en la intersección de Parker Rd y Hampden, y esperar a que Roberto Martínez exceda el límite de velocidad para darle un “ticket”. Piense en esto: si el agente Smith, mientras espera a que Roberto pase volando, viera a un maleante robarle la bolsa a una ancianita en la parada del camión al otro lado de la calle, ¿debería hacerse de la vista gorda porque ese día no le tocó ir tras rateros, sino dar multas de tránsito? Repito que no respaldo la idea de que la policía trabaje para el ICE. Pero al mismo tiempo comprendo por qué hay gente que se indigna al saber que no se le obliga a colaborar con las autoridades migratorias. Además de “Servir y Proteger”, como se lee en sus patrullas, una de las funciones de la policía es detener a todo aquel que infrinja la ley… cualquier ley. Nos guste o no, vivir sin documentos es una infracción, y si un policía lo descubre, con la mano en el corazón digo que quizá esté en todo su derecho de investigar, denunciar o hasta realizar un arresto. De ahí, que espero me crea cuando le digo que me habría encantado que la información subrayara que el tema primordial a tratar en la apretada agenda en el congreso es la reforma migratoria. ¡Urge, señores! Email: saboreandolanoticia@yahoo.com
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