Ya ven como Obama sí se ocupa del tema migratorio.
Digo, no se trata de una reforma migratoria, pero qué tal suenan casi dos mil millones de dólares para combatir la inmigración ilegal. Vamos, no le hizo mucho caso al congresista Luis Gutiérrez, pero vaya que quiere impedir que siga entrando gente ilegalmente al país y, de paso, hacerle la vida de cuadritos a la mayor cantidad de indocumentados posible como pa’ver si así se regresan por su cuenta a su país de origen.
Sin embargo, y le advierto que no le va a gustar lo que voy a decir, más que una crítica, lo que don Barack se merece es mi más sincera felicitación.
Ahora bien, antes de que me acuse de racista, malinchista o antiinmigrante, permítame explicarle. Con el apoyo que le va a brindar a la Patrulla Fronteriza, los nuevos fondos para la construcción del muro virtual y un más avanzado sistema “E-Verify”, hizo más por los indocumentados que cualquier marcha organizada por “La Raza” o que Piolín y su recolección de firmas.
Por años hemos estado diciendo que más vale olvidarse de una reforma migratoria mientras el pueblo estadounidense siga con la idea de que las fronteras son inseguras y que tienen más hoyos que un queso suizo. Lo siento, y lo digo con la mano en el corazón, por quienes caerán víctimas del sistema de verificación laboral. Pero créame que para que avance la reforma, tiene que existir la garantía de que pocos serán los contratados sin documentos. El sacrificio de aquellos que seguramente perderán su trabajo no será en vano. De ahí que mi consejo para ellos es que ahorren, porque lo más probable es que tampoco nadie los contrate por temor a multas y castigos serios. La buena noticia, no obstante, es que tan pronto el pueblo estadounidense sienta que las fronteras están bien vigiladas y que todo trabajador, o la mayoría, al menos, es legal, pocos serán los políticos que inventarán excusas para oponerse a la reforma migratoria.
Sé que sueno egoísta al felicitar a Obama por incluir dentro de su presupuesto fondos para la seguridad fronteriza. Pero la verdad, es que estoy más a favor de los indocumentados, o sea las personas que están ya de este lado de la frontera, que por aquellos que seguramente en este momento están listos y preparados para cruzar ilegalmente y recibir ese apodo. A estos, les pediría
su comprensión y paciencia. Entre menos gente intente colarse sin permiso, más rápida la legalización de los supuestos 12 millones, y la implementación de nuevos trámites que agilicen el proceso y les permitan a extranjeros solicitar visas sin la necesidad de esperar toda una vida, si les va bien, para conseguirlas.
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