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Barack Obama prometió el lunes que “no descansaremos hasta que Estados Unidos encuentre a todos los responsables del intento terrorista para explotar un avión en Navidad”. “Continuaremos utilizando todos los elementos de nuestro poder nacional para interrumpir, desmantelar y derrotar a los violentos extremistas que nos amenazan’”, subrayó el presidente, quien finalmente, tres días después de lo ocurrido en el vuelo de Amsterdam a Detroit, interrumpió sus vacaciones en Hawaii para ocuparse del asunto. Para empezar, decir que fue un intento de terrorismo me parece equivocado, porque minimiza la gravedad del atentado. Porque fue precisamente eso, un atentado, un acto terrorista que afortunadamente falló gracias a la pronta reacción y valentía de la tripulación y pasajeros del vuelo 253. Y, segundo, si en realidad quisiera usted, mi estimado don Barack, encontrar a todos los responsables del “intento terrorista”, explíquenos por qué permite que a Umar Farouk Abdulmutallab se le considere un delincuentillo más. Como si fuera sólo uno de muchos bándalos que a cada rato se meten a robar un Seven Eleven. Sé que lo que menos quería, señor presidente, era interrumpir sus vacaciones, pero ya que lo hizo, ¿creé usted que nos quedaremos muy tranquilos porque ordenó “una revisión minuciosa no sólo de cómo Umar evadió el sistema de la lista de sospechosos, sino de todo el sistema de la lista, la forma en que debe fortalecerse y un nuevo escrutinio de las normas de registro y su tecnología”? ¿O porque usted reconoce que hubo una falla “inaceptable” en el sistema de seguridad y una “serie de errores humanos y sistemáticos”? ¡Mire!, por otra parte, en lugar de salir a explicar que cuando Janet Napolitano dijo que el “sistema sí funcionó” se refería a lo que ocurrió luego del incidente, o sea de cómo una vez que los pasajeros y tripulantes dominaron al hombre, los funcionarios del gobierno intensificaron la seguridad aérea con rapidez y “nuestros sistemas de seguridad interior y nuestra seguridad aérea tomaron todos los pasos adecuados”, debería escuchar a quienes piden que al joven nigeriano se le acuse de terrorismo, se le tache de combatiente de guerra y no de criminal común y corriente con todos los derechos y garantías bajo la ley Miranda. ¿De verdad usted quiere que Abdulmutallab tenga el derecho a guardar silencio y, peor aún, que el pueblo estadounidense cubra la cuenta de su defensor público. EL HISPANO publicó la semana pasada en su primera plana que usted ha reanudado la “cacería” de Bin Laden. Umar mismo dice ser miembro de Al Qaeda. Esta misma red terrorista dice estar detrás del “intento”. ¿Qué más hace falta para que el joven sea enviado a Gitmo? Digo, mientras la mantenga abierta, por supuesto. Si en realidad su administración no planea descansar hasta dar con todos los responsables del “intento terrorista”, y si en verdad una de las misiones del ejército es encontrar a Bin Laden, sáquele toda la información que pueda, hombre… Por cierto, le puedo decir donde venden tehuacanes, por si las piñas hawaianas no le quitan la sed … ;-).
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