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Siempre animaré a todo nuevo inmigrante hispano a que aprenda inglés, ya que indudablemente hablar este idioma agranda el panorama de oportunidades en este país, aunque lo mismo podríamos decir del español, ya que es obvio que a todo aquel, incluyendo al güero de ojo azul, que domine en Estados Unidos tanto el inglés como el español, se le abrirán más puertas. De cualquier manera, pensaba en esto del idioma después de leer que dentro de la última propuesta de reforma migratoria, como requisito para la legalización de indocumentados una vez más se estipula que estos tendrían que aprender inglés. Le recuerdo que defiendo la idea. Pese a ello, al darme a la tarea de comprender el afán de que todos sepamos más allá del “please y thank you”, me surgieron dos preguntas: ¿Cómo beneficia a un país que todos sus habitantes hablen un mismo idioma? o, de plano, ¿cuál es el perjuicio de que no todos se comuniquen a través de una misma lengua? ¿Me creería si le dijera que después de 10 minutos de estar haciéndome estas dos preguntas no logré obtener una respuesta que me convenciera de la necesidad de incluir dicho requisito? Lo único que se me ocurrió es que en Washington continúa el temor de que el inmigrante, el hispano sobre todo, no se integra al país, y se sigue teniendo la idea de que si hablara inglés se integraría más fácil y rápidamente. Washington tiene razón al creer que la integración efectivamente sería más rápida y fácil si el inmigrante hispano hablara inglés. Lo que Washington no sabe es que la razón por la cual se necesita el inglés es porque hablando sólo español es extremadamente difícil enterarse profundamente de lo que pasa en este país. De hecho, creo que lo que más beneficia a un país no es que su población necesariamente hable un mismo idioma, sino que su pueblo sea un pueblo bien informado. Pero para estar bien informado de lo que ocurre en tu país no debería de hacer falta que todos nos comuniquemos en el mismo lenguaje, sino que haya más y mejores medios de comunicación transmitiendo información trascendente, “please”, en las lenguas más habladas. Por si no lo sabe, en Estados Unidos se habla más español que en toda Centroamérica junta, por ejemplo. Es más, es el quinto país en el mundo donde más se escucha la lengua de Cervantes. Si usted me ha leído en el pasado, o ha escuchado nuestro programa de radio, seguramente se ha dado cuenta de lo frustrado que estoy con los medios de comunicación en español en Estados Unidos. Nosotros, los medios, somos los culpables de que en la iniciativa de reforma migratoria se le vaya a obligar, no a recomendar, a obligar, al solicitante a que aprenda inglés. Washington quiere que todo habitante de este país sepa lo que pasa a su alrededor, que participe en la discusión sobre la reforma sanitaria, exprese su sentir sobre la decisión de enviar más tropas a Afganistán o hasta sobre el futuro de Tiger Woods y lo que pudo haber provocado la muerte de Brittany Murphy. Washington, no obstante, está consciente de que el inmigrantes hispano parlante, aquel que no mastica muy bien que digamos el “inglis”, difícilmente se enterará de lo que ocurre en Estados Unidos, porque en nuestros noticieros de radio y televisión, y en la prensa escrita, lo que se cubre, analiza y discute es fundamentalmente lo que ocurre en la arena política, social, económica y demás de México y Latinoamérica. Insisto: el no hablar inglés no debe de ser un obstáculo para la integración. Email: saboreandolanoticia@yahoo.com
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