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Imagínese un restaurante que lunes, miércoles y viernes le ofrece por la mañana un desayuno americano; para la hora del lunch el menú cambia a italiano y para la cena le ofrece comida mexicana. Los martes y jueves, el lugar vende “breakfast burritos” hasta las 11 a.m., ensaladas y sándwiches hasta las 4 p.m. y, ya entrada la noche, puras pizzas. Este restaurante, que por cierto no es buffet, los sábados tempranito se convierte en chino y japonés, pues dizque tiene sushi, pero del mediodía y hasta las 8 de la noche ofrece pollo a la parrilla, frito o rostizado. Asimismo, tan pronto el establecimiento se convierte en canta bar, nomás se ofrecen tapas españolas hasta la 2 de la mañana. Los domingos, sin embargo, antes de que salga el sol ya están listos el menudo y los cafés latte, mocha o capuchino y, por ahí de las 11 a.m., justo cuando empieza el futbol, se ponen a freír las alitas de pollo para ahogarlas en salsa búfalo, mientras que del otro lado de la cocina se prepara la carne para las horas de “Steak House” y se saca la harina que se utilizará en la preparación de los postres franceses. Sé que a muchos de ustedes a lo mejor se les hizo agua la boca, pero la verdad es que “What???”… Qué ridículo, ¿no? ¿Cuánto tiempo cree usted que podría mantenerse abierto un restaurante como este? Por más que su intención sea complacer todos los gustos habidos y por haber, me temo que no mucho tiempo. Los buenos restaurantes, y repito, buenos restaurantes, se especializan en un sólo tipo de comida. De esa manera, si el antojo es de un buen spaghetti a la boloñesa, e insisto, un buen spaghetti a la boloñesa, pues se va a un restaurante italiano. Antes de continuar le suplico que por favor no me tome a mal la pregunta que voy a hacer porque, le confieso, me gusta mucho comer en los buffets. Pero siendo honestos, ¿cuántos buffets de cinco estrellas conoce usted? Y de una vez también le aclaro que aunque en “Chilis” te puedes comer tu spaghetti, o si se te antoja algo mexicano, como unas “fajitas” con “chips y salsa”, estamos hablando de buenos restaurantes. Dicho lo anterior, hago otra pregunta: ¿Por qué en Estados Unidos, siendo que habemos más de 35 millones de hispanoparlantes, permitimos que las pocas estaciones de radio hablada en español no sean más que un buffet?
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