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Muchos hemos llegado a la conclusión de que Washington no se ocupará de la reforma migratoria hasta que se apruebe una reforma sanitaria. De hecho, el mismo presidente Obama ha dicho que la inmigración ilegal es tema para otro debate y que su prioridad es la cobertura médica universal. Sin embargo, irónicamente el tema migratorio y el de salud están más ligados de lo que quisiera Don Barack y, podría depender de lo que finalmente decida hacer con unos 12 millones de indocumentados que también necesitan cobertura médica, si se sale con la suya o no. Por el momento, de su reforma sanitaria se excluye a todo inmigrante indocumentado, lo que por cierto ha enfurecido a grupos pro inmigrantes, a miembros del Consejo Congresional Hispano y a líderes religiosos. Por otro lado, a pesar de que durante su último discurso ante ambas cámaras del Congreso aseguró enfáticamente que ningún indocumentados recibiría cuidado médico subsidiado por el gobierno, varios republicanos, encabezados por Joe Wilson, lo tachan de mentiroso. Obama está entre la espada y la pared, pero bueno, nadie lo obligó a ser presidente. Yo, entre tanto, a pesar de que insisto en que su plan de salud no es la mejor opción, por razones que he repetido más de una vez, ahora le digo que si finalmente logra tener en Estados Unidos un sistema al estilo Canadá o Europa, la exclusión de indocumentados es, todavía, un error aún más grave. Antes de explicarle por qué, todo habitante de Estados Unidos, tanto indocumentado como ciudadano, debe recordar que nada es perfecto y que el mundo no es color de rosa. Dicho esto, los indocumentados deben aceptar y comprender la indignación, la molestia, y en algunos casos hasta la rabia, de quienes no conciben la idea de que personas que no tienen el permiso de vivir en el país reciban beneficios gubernamentales. Por otro lado, aquellos que nacieron aquí, son ciudadanos naturalizados o residentes legales que se esperaron años para entrar y vivir legalmente en Estados Unidos, deben aceptar que de los 12 millones de indocumentados que se estima viven el país, muy, pero muy pocos, quizás decidan regresar a su tierra. El resto, pa’que me entiendan, “there here for good”. Por consiguiente, es de interés nacional que estas personas estén sanas y dejen de hacer sus consultas médicas dentro de salas de urgencias. En los últimos días, una veintena de congresistas demócratas han firmado una carta en la que piden que se incluya a indocumentados en el plan de salud. Su propuesta me parece justa y bastante lógica, pero, pa’variar, algunos medios la sacaron de contexto. El Washington Times, por ejemplo, publicó el lunes una nota más amarillista que las del National Enquire: “Liberales Quieren que Ilegales Tengan Acceso a Cuidado Médico”. La pura cabeza permitió a otros de extrema derecha argumentar esta semana que ofrecer cuidado médico cortesía del Tío Sam a indocumentados es premiar una acción ilícita. Y aunque honestamente sería un argumento sólido si fuera el caso, la realidad es que no lo es. Lo que han subrayado estos representantes de izquierda es lo injusto que sería negarle a indocumentados la oportunidad de comprar pólizas de seguros privados, incluyendo, sí, de aquellas aseguradoras que se inscriban a un programa patrocinado por el gobierno. Hay una gran diferencia entre ofrecer cuidado médico gratis y ofrecer la oportunidad de comprar un seguro más barato, ¿no cree? Email: saboreandolanoticia@yahoo.com
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